Vinos de Producción Propia

En el corazón de nuestra estancia nace una producción limitada y artesanal que captura la esencia pura de la meseta chubutense. A 188 metros de altura, el viento, el sol y el suelo mineral de las bardas trabajan en armonía para dar vida a vinos con una identidad marcada y un carácter inolvidable.

Cada botella es el resultado de un proceso cuidadoso, desde la vendimia manual hasta el reposo en barricas, logrando etiquetas que reflejan la fuerza y la elegancia del terruño patagónico.

Syrah

El guardián de las bardas. Un tinto de gran carácter y misterio, templado por el viento indomito de la meseta. En cada copa revela notas especiadas y ahumadas, con una crianza noble que rinde homenaje a la fuerza de nuestra tierra.

Pinot Noir

Elegancia en el fin del mundo. La cepa que mejor interpreta el frío y la mística de nuestra altura. Sutil, sedoso y de una frescura vibrante, es un vino que acaricia el paladar con notas de frutos rojos silvestres y la delicadeza de un atardecer en el valle.

Malbec – Merlot

El abrazo de la meseta. Un ensamble equilibrado que combina la fuerza y el color profundo de nuestro Malbec con la complejidad aterciopelada del Merlot. Un vino redondo, cálido y envolvente, ideal para compartir historias al calor de los fuegos.

Malbec – Merlot – Syrah

La alquimia del terruño. Nuestro gran blend de la casa. Tres almas que se funden en perfecta armonía a 188 metros de altura, logrando un vino complejo, exótico e inolvidable que cuenta, en cada sorbo, la historia viva de nuestra bodega.

Clarete

Luz de hora dorada. El compañero perfecto de la galería. Fresco, vibrante y con el alma frutada de un rosado tradicional, este vino captura la brisa de la tarde y la magia del momento en que el sol se esconde tras el río Chubut.

Vino blanco

Frescura de barda. Un blanco de pureza cristalina y notas minerales que hablan directamente del suelo de la estancia. Aromático, ágil y cítrico; una caricia fresca que sorprende y celebra la nobleza de nuestras vides en la altura.